La Telaraña de Charlotte, de E. B. White

No es común que alguien se aparezca sea un amigo verdadero y un buen escritor.

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Este 2016 me planteé el reto personal de leer más sobre cosas que normalmente no leía, planeaba leer muchos contemporáneos o clásicos modernos. Pero por mi trabajo me ha surgido la oportunidad de sumergirme en algo muy tierno: clásicos infantiles.

Cada semana estoy narrando grandes clásicos infantiles a niños menores de 10 años, y creo que precisamente eso me hacía falta leer, sentir y escribir, de literatura infantil.

Y hoy comenzaré por esta historia tan dulce, La Telaraña de Charlotte, de E. B. White.


La Telaraña de Charlotte inicia con una mañana en la que Fern, una niña de 8 años, ve pasar a su padre con un hacha, dispuesto a matar un cerdito recién nacido. El cerdito era demasiado débil y no podía defenderse por sí mismo, por lo que era obvio que no sobreviviría mucho tiempo. Fern se ofrece a cuidar del bebé cerdito y alimentarlo para evitar que lo maten. El Sr. Arable, padre de Fern, accede y le da el cerdito. Ella lo nombra Wilbur, era charlottes-web-illustration-garth-williamsun cerdito precioso de color blanco y orejas rosadas, le encantaba pasearlo en coche con sus muñecas, alimentarlo con biberones y mantenerlo calientito en su pequeña casa. Sin embargo, pasados dos meses, Wilbur creció notablemente y ya Fern no podía hacerse cargo de él, por lo que se lo entrega a su tío que tiene una granja cerca de su casa.

Wilbur entonces comienza a sentirse muy solo, pues ya no tenía a Fern cerca todo el tiempo y ninguno de los animales de la granja le parecían lo suficientemente amigables. Una noche, llorando luego de haber tenido un mal día, escucha una voz que le dice “yo seré tu amiga Wilbur”. Como no ve a nadie por estar tan oscuro, espera a la mañana siguiente para ver quien fue quien dijo que sería su amiga. Entonces se presenta ante él una hermosa y fina araña, Charlotte. Entonces da inicio una gran amistad.

Cuando Wilbur se entera que es probable que para el invierno lo maten para hacerlo tocino, la única que se propone salvarlo es Charlotte, quien tras pensar en un plan comienza a tejer palabras en su telaraña, para que todos crean que Wilbur es un cerdo extraordinario y mágico.


Este libro plantea dos cosas que pueden parecer oscuras para un niño, pero las maneja muy bien: los prejuicios y la muerte.

Cuando Wilbur conoce a Charlotte y ella le cuenta que para poder sobrevivir debe matar otros insectos y beber su sangre, él se asusta y no se explica como es que alguien tan bello y delicado como Charlotte puede ser tan cruel. Incluso llegó a creer que era extraño ser amigo de alguien así, pues él jamás haría un daño así a otro animal. Pero Charlotte pacientemente le explica que es parte de su naturaleza el tener que alimentarse de otros, porque si no moriría, porque contrario a Wilbur (a quien todos los días le llevaban la comida a donde él estaba, sin tener que mover ni un dedo) ella no tenía nadie quien viera por sus necesidades. Wilbur entonces comprende este punto y cambia su forma de ver a Charlotte. El romper su prejuicio  ante la forma de vida de Charlotte logró que él pudiese entablar una amistad más cercana con ella.untitled-1

Luego está la muerte. Desde el inicio del libro, la muerte es lo que más está presente en la vida de Wilbur. El libro inicia con la muerte prácticamente:

-¿Adonde va papá con esa hacha? -preguntó Fern a su madre mientras ponían la mesa para el desayuno.

-A la cochiquera –respondió la Sra. Arable-. Anoche nacieron unos cerditos.

-No veo por qué necesita el hacha –continuó Fern, que sólo tenía ocho años.

-Bueno –respondió su madre-. Uno de los lechones es canijo. Está muy débil y pequeño y jamás llegará a nada. Así que tu padre ha decidido acabar con él.

-¿Acabar con él? –chilló Fern-. ¿Quieres decir que va a matarlo? ¿Y sólo porque es más pequeño que los demás?

Wilbur sabe -pues los demás animales se la pasan recordándoselo- que su muerte es inminente a menos que algo extraordinario suceda o alguien lo salve. Charlotte vive gracias a la muerte que le da a otros insectos. Y también Charlotte reconoce lo corto que es el ciclo de vida de las arañas.

Hay una parte muy hermosa (spoiler alert) cuando Charlotte ya está segura de que la vida de Wilbur ya no correrá más peligro, pero que la de ella está por finalizar, en que ella dice lo siguiente:

 Después de todo, ¿Qué es la vida, de todos modos? Nacemos, vivimos un poco, morimos. La vida de una araña no puede evitar ser algo de desarreglada, con todo esto de atrapar y comer moscas. Al ayudarte, quizás estaba tratando de levantar mi vida un poco. El cielo sabe que la vida de cualquiera puede soportar un poco de eso.

Quizás lo que a mí me marcó más fue la amistad de Charlotte y Wilbur. A los niños esto fue lo que más les gustó, hasta comparábamos nuestros mejores amigos con Charlotte y Wilbur, pues la relación de estos dos era muy fuerte y tierna, Charlotte hacía lo que fuera por salvar a su amigo sin esperar nada a cambio y Wilbur sabía que tenía una amiga inteligente con la que podía compartir sus aventuras en la granja. Y lo más tierno de todo fue que cada uno de los niños pasó junto a su mejor amigo a leerles la frase más dulce del libro:

Has sido mi amigo, y eso es algo tremendo

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Guía para leer a Jane Austen

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Como se acaban de cumplir, este pasado 16 de diciembre, 240 años del nacimiento de Jane Austen y en este mes celebramos los 200 años de la publicación de Emma (mi novela favorita de Austen y en general de todo), pensé que podría escribir una guía sobre cómo iniciarte con Jane Austen. Todo aquí viene desde mi punto de vista, siempre se puede iniciar con la que se desee, pero a partir de mis lecturas y las experiencias que tuve con ella voy a ir sugiriendo cuales leer.

Seguramente la mayor parte de nosotros llegamos a las novelas de Austen a través de sus películas. Seguramente esa película sea la versión 2005 de Orgullo y Prejuicio. Pero yo llegué a Jane luego de ver la versión de Emma Thompson de Sentido y Sensibilidad. Sea como sea, la curiosidad entra y si se es un lector ávido dan ganas de leerse todo lo que esta mujer maravillosa escribió.

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¿Dónde comenzamos? pues sugiero que empecemos por lo más conocido: Orgullo y Prejuicio. No tiene la fama sólo porque sí, su contenido está muy bien elaborado, sus personajes tienen caracteres tan definidos y los diálogos entre Lizzy y Darcy, Lizzy y la Sra. Bennet, Lizzy y Miss Bingley y Lizzy y Charlotte son para matarse de la risa.

Creo que con Orgullo y Prejuicio se nos da un panorama muy amplio de cómo es el estilo de Austen, cómo maneja ella diálogos, descripciones, escenarios, situaciones, etc. Además está el Sr. Bennet, que cada cosa que sale de su boca es para reír por horas.

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Luego que ya nos reímos un poco y ya le vamos encontrando sabor al sarcasmo tan delicado de Austen, deberíamos irnos a leer La Abadía de Northanger. Acá está tan presente el sarcasmo de Austen. El personaje de Catherine es tan adorable y naïve que le agarré cariño fácilmente. Y Tilney, OHHHH TILNEY me encanta la relación que tenía con Catherine, pues él estaba conciente de lo inocente que ella era en TODO y aún así trataba de llevarle el ritmo. Y los Thorpe, los odio. Todas tuvimos un Thorpe en nuestra vida jajajaja. Plus: hasta menciona títulos de novelas góticas que se leían en aquellos años. 

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Ya acá, que ya leímos dos novelas de Austen, una muy famosa y otra no tanto, y que nos matamos de la risa con ambas, creo que es conveniente irnos a Sentido y Sensibilidad. Me encanta como en esta novela son tan marcadas las dualidades entre Marianne y Elinor (personajes principales) y cómo Austen logró crear toda una forma de pensar y sentir para cada una y que se logre empatizar tanto con la pasión intensa de Marianne como con la frialdad de Elinor. Y aquí hay drama: hay drama por doquier. Nos llenaremos de odio contra los Willoughbys del mundo y querremos tener la férrea fortaleza de Elinor.

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Tres novelas más tarde y aún queremos leer más de Austen. Aquí es cuando entra la que es considerada la mejor novela de Jane. Y de paso, es mi predilecta. Ahora nos vamos a Emma. ¿Qué decir de Emma, cuando todo es una genialidad en ella? Básicamente Austen narra un mundo tan detallado y completo de la vida de la “bella, rica e inteligente” Emma Woodhouse en su pueblo de Highbury. Pero aunque todo parezca tan mínimo y las situaciones tan simples, Austen les da la importancia que en verdad tenían. Y está Mr. Knightley también, que creo que su relación con Emma es quizás la más moderna entre todas las que aparecen en las novelas de Austen.

9788420677279Para este punto ya estamos familiarizados con la mayor parte de la obra de Jane, y ahora después de reírnos tanto y de vivir dramas intensos podemos ya sumergirnos a la que creo es la más oscura de sus novelas: Persuasión. Ay, mi Anne Eliot. Sus 8 años sufriendo. En Persuasión no sólo se habla de sentimientos: se transmiten. Porque si en Sentido y Sensibilidad nos sentamos a ver cómo sufría Marianne, en Persuasión no sólo observamos como sufre Anne, lo sentimos. Es una novela muy triste y creo que bastante de la personalidad de Austen quedó retratada en la melancolía de Anne. Es muy diferente de sus demás novelas, pero vale la pena darle un intento.

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Aquí ya les creo, ya somos fans. O estamos muy interesados en ella jajajaja. Ya le podemos dar a Mansfield Park, su obra más densa. Me tomó 3 intentos el poder agarrarle el hilo a Mansfield Park y leerla. Es muy diferente a todas las demás en cuanto a la narración y me costó entender a Fanny. Porque aquí el personaje principal, Fanny, no vive la acción de la novela: la mira y nosotros con ella. Ya hasta el final es que le toca a algo a ella.

 

86674894_oSi ya nos leímos las 6 novelas completas y ya no hallamos adonde ir y empezamos a desesperar, pues tranquilos, Jane escribió más. Y Lady Susan es en estilo muy diferente a las demás, pero el personaje está perfectamente construido en sus aspectos psicológicos. Lady Susan es una historia contada a través de cartas que los diferentes personajes se envían mutuamente, todos hablando de las idas y venidas de la tan genial (sassy cutie ella) Lady Susan Vernon. En serio, esta mujer es tan mala, pero es de esas malas que caen tan bien porque hacen muy bien su papel de mala. Y la amistad de ella y Mrs. Johnson es un total friendship goals jajajaja.

 

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Aquí ya creo que somos janeites declarados y queremos más. Pero sólo nos quedan Sanditon, Los Watson y la juvenilia de Austen: Amor y Amistad. De estos mi preferido es Amor y Amistad, es ver los inicios de la genialidad que Austen iba a desarrollar posteriormente.


 

Y sí, aquí llegamos ya al tope de todo Austen. Quizás podemos irnos a leer las Cartas a su hermana Cassandra. O buscar autores con estilo o temáticas similares (recomendadísimas Elizabeth Gaskell, Fanny Burney, Charlotte Brontë y tal vez Georgette Heyer).

Recuerden que esta es sólo una opción para leer a Austen, siempre pueden buscar iniciarse por la que más les llame la atención. Cuando ya se le agarra el gusto a Jane ya es imposible detenerse con ella y eso es lo que me encanta. Y el fandom janeite es bien cool, eso es definitivo. Tenemos memes geniales jajajaja.

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RESEÑA: Las Desventuras del Joven Werther, por Goethe

En marzo de este año una amiga se puso hablar de un libro que le había hecho llorar intensamente, por semanas. Yo recuerdo haber escuchado y leído comentarios sobre Werther pero no me sonaba tan triste como decían que era. Jamás planeé en leerlo, ni siquiera lo tenía incluido en la lista de clásicos que quiero leer. De Goethe el único libro que estaba en mis listas era Fausto.

No sé, es que Werther nunca me atrajo, en lo absoluto. Podía vivir sin leerlo.


Las Desventuras del Joven Werther es la historia del sensible Werther, quien cuenta su a través de cartas que le envía a su amigo sobre su nueva vida luego de haberse mudado. En esas cartas él inicia contando un poco sobre la vida cotidiana del pueblo de Wahlheim, sus actividades y las cosas que encuentra fascinantes en el pueblo.
Werther asiste a una fiesta y justo antes de llegar sus amigas le comentan que está por conocer a una joven muy hermosa, pero que no se ilusione con ella porque ya está comprometida… para qué le dijeron eso… si lo primero que le pasó fue que le gustó la mujer. La joven se llama Charlotte y es muy hermosa, terriblemente hermosa. Y además de eso es tan amable y devota a su familia (pues tuvo que ocupar el lugar de su madre luego que ésta falleciera). Todo esto hace que Werther comience a enamorarse de ella, olvidándose que Charlotte está comprometida. Y esto es porque el prometido de Charlotte no está en el pueblo. Sin embargo pasa lo inevitable y un día Albert, el prometido, regresa. Werther ya era un buen amigo de Charlotte. Lo peor es que Albert es un hombre amigable y bueno, convirtiéndose un gran amigo de Werther. Llega un punto en que lo mejor es alejarse del pueblo y de ellos, por lo que parte a Weimar. Charlotte se casa con Albert, lo cual deja al pobre Werther más herido que nunca.
Werther está pasando por tanto dolor aún estando lejos, por lo que regresa. Las cosas entre Albert, Charlotte y Werther comienzan a ponerse tensas, porque es ya obvio que Werther está enamorado de Charlotte y Albert solicita a Charlotte decirle a Werther que se aleje de ella. Esto termina de herir a Werther y se da cuenta que para que las cosas entre ellos tres estén bien, es necesario que uno muera.

Esta amiga dio una su anécdota tan interesante y graciosa que tuve que leerlo. Era un miércoles en mi curso de apreciación poética y ella contó que la lectura de Werther había sido casi terapéutico puesto que había terminado recientemente una relación y lloró tanto con el libro que se sintió hasta limpia. Y yo de curiosa quise experimentar el mismo dolor y la anécdota me impulsó a leer el libro.
Es muy fácil ser empático con el dolor de Werther. En serio, el hombre es tan frágil y sensible que desde el principio era obvio que le romperían el corazón. Y creo que aquí es donde radicó el que me hiciera sentir triste en algunos pasajes y otros no. Sí, la historia es triste (un triángulo amoroso siempre es triste). Sin embargo a veces llegaba a ser tan intenso el dolor (y las descripciones de dolor) que Werther sentía que era una de dos: o me parecían dolorosas a mí también o me parecían demasiado (move on boy!).
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Puse especial atención en qué sentimientos y actitudes tenía Charlotte ante la situación. Pues en ocasiones parecía que ella alentaba los sentimientos de Werther al ser tan agradable con él, sin embargo cuando Charlotte interactuaba con otras personas se notaba que ella era así de agradable con todo el mundo. Quizás el hecho que Werther cuente la historia es lo que a veces da la impresión que ella se la pasa coqueteando con él (en fin el tipo eso quería), pero es que en realidad Charlotte era así de amable.
Y el personaje de Charlotte fue quizás muy duro de asimilar para mí, a veces no podía creer que tanta belleza, piedad, amabilidad y todo lo bueno y lindo del mundo estuvieran concentrados en ella y no tuviese defecto alguno, pero al tomar en cuenta que todas esas características eran las que se esperaba de una mujer fue más lógico entender que ella fuera así. Si hasta no sabía si sentirme ofendida por el daño que ella causaba al coquetear (sin intención) con Werther o solo entender que ella era así de linda con todos.
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Foto de mi tumblr

Hay que entender que todo este libro trata de emociones. Sentimientos, emociones, dolores… Todos desde el punto de vista de quien lo siente (lo cual lo hace más intenso aún). Porque Werther va contando todo en cartas y jamás vemos las respuestas de su amigo, pero sí sentimos todoooo lo que Werther siente (bravo por poder hacerme sentir el corazón más roto de lo que ya lo tenía por esos tiempos Werther ja, ja, ja :D).
SPOILER:  Que mejor que terminar tus sufrimientos en esa horrible friendzone de manera tan dramática como Werther: ve y pídele las pistolas a la pareja del amor de tu vida y bueno, arruínales la existencia disparándote y haciéndoles sentir que ellos tienen la culpa. Te hubieras salvado si ese par no se amara. Pero no. Sé malo. Bien hecho Werther ja, ja, ja.
Nota personal: lectura recomendado en una post-ruptura, te hará sentir menos solo o ver que tu ruptura no es tan mala como la de Werther.

RESEÑA: Ángeles Fugaces, por Tracy Chevalier

Sobre su hombro vi caer una estrella. Era yo.

Cuando busco lecturas contemporáneas siempre trato de inclinarme por novelas ambientadas en mis períodos históricos favoritos. Y el siglo XIX es mi predilecto. Mis amigos cercanos saben de esto y siempre me recomiendan lecturas, por eso un día este amigo vino a mí con Ángeles Fugaces, de Tracy Chevalier, asegurándome que yo debía leer el libro pues estaba ambientado en mis tan amadas épocas victoriana y eduardiana y tenía todas esas cosas extrañas de la época en relación a la muerte, la sexualidad, la moral y las costumbres tan ligeramente perturbadoras de la época.

Tracy Chevalier es mayormente conocida por su libro La Joven de la Perla (que tuvo también su película).


Ángeles Fugaces tiene a dos familias: los Coleman y los Waterhouse. Ellos se conocen en el cementerio de su localidad, el día en que la reina Victoria fallece (como parte de mostrar respeto y luto las familias asistieron a los cementerios), pues las tumbas de ambas familias están ubicadas en el mismo espacio. La historia básicamente comienza el día que fallece la Reina Victoria y se inicia el período Eduardiano y el nuevo siglo.

Los Coleman son una familia muy rica, moderna y liberal. La única hija del matrimonio Coleman, la pequeña Maude, es tan práctica y astuta como su padre, pero carece de la belleza que caracteriza a su madre. Los Waterhouse son muy conservadores y tradicionales, tratan siempre de mantener los valores y aspectos morales propios del siglo pasado. Lavinia, la hija mayor del matrimonio Waterhouse es muy quisquillosa y ama obtener todo lo que quiere, pero es muy devota a todas las tradiciones victorianas, particularmente aquellas relacionadas con la muerte y el luto. Maude y Lavinia tenían 5 años cuando se hicieron amigas en el cementerio, donde gustaban pasar todo el tiempo posible, especialmente luego de hacerse amigas del hijo de uno de los enterradores del cementerio, el pequeño Simon Field.

En sí la historia se da desde entre 1901 y 1910, con temas como el aborto, como se lidiaba con la muerte de un miembro de la familia, la pelea entre las tradiciones y principios de la Era Victoriana y el nuevo mundo lleno de ideas modernas y  opiniones más liberales que traía la Era Eduardiana.


Okay. Me pasó que entré de lleno toda emocionada con la historia y la estructura en la que estaba escrita y terminé feliz de haber acabado ese libro. El inicio de la historia me capturó tan rápido pues era sumergirse de inmediato en el ambiente oscuro victoriano que rodeaba los personajes, con todas esas locaciones raras, el ambiente del cementerio, las tumbas tan bien descritas (¡que me quedé con las ganas de ver uno de esos cementerios ingleses!) y todo lo que estaba relacionado a la muerte era en sí bello de una manera muy oscura. Y me emocionó la estructura pues cada capítulo era contado 074c1c37c14af89a6b6aed64ee8f0591por un personaje diferente, lo que esperaba me permitiera adentrarme en los aspectos psicológicos de cada personaje y aprender a diferenciarlos sólo por ir leyéndolos.

Y de verdad esperaba que el libro mantuviera el mismo nivel durante toda la historia. De verdad tenía expectativas. Sin embargo, de la mitad hasta el final, terminé decepcionada. Y no quisiera sentirme así porque la historia es muy buena, pero ya al final era todo un bajón.

Para mí fueron dos cosas las que afectaron: las voces de los personajes y el apresurar el final. Lo primero pues porque era un buen recurso el contar la historia desde todas las perspectivas posibles para así tener más información de todo lo que pasaba, y eso me gustó al inicio, pero ughhh…. Que lástima. Lo que tenía potencial se volvió el elemento más débil de la historia en mi opinión. Considero que al escribir desde el punto de vista de cada personaje se espera lograr diferenciarlos unos de otros a través de la forma en cómo cada uno habla y analiza los hechos, sin embargo, en este caso todas las voces eran las mismas, todos los puntos de vistas eran iguales. Lavinia habla igual que su madre, Simon habla igual que Richard Coleman, la Maude de 5 años habla igual que la Maude de 15 años. Nunca se puede identificar, solo por leer, quien es el que habla pues todos tienen el mismo discurso.ec97d77a06e0bdbc1355587305d3a8eb

Y lo segundo es que el final fue muy rápido. De un momento a otro el ritmo lento se volvió tan aceler
ado y miles de nuevos elementos se añadían uno tras otro a la historia (y no se terminaban de fundamentar bien) y esa velocidad me abrumó, pues la lentitud del inicio me permitía asimilar y disfrutar todas las situaciones raras y oscuras, cosa que al final ya no lo hacía porque todo iba demasiado rápido. Si la intención de la autora era hacer un nexo entre lo lento y pesado de la Era Victoriana al inicio y lo rápido abrumador de la Era Eduardiana, y reflejarlo en la estructura del texto, pues entonces bien logrado. Sino era esa su intención, entonces es que de verdad se apresuró mucho.

Un detalle: todo el movimiento sufragista está incluido en la historia, por si les llama la atención. Y obviamente muere un niño (me hubiese sorprendido el leer una historia ubicada en esa época y que ningún niño muriera trágicamente).

Al final me quedó una duda enorme: ¿Cómo es que dos niñas de sociedad que apenas tenían entre 10 y 13 años podían ir al cementerio (y a cualquier lugar que se les antojase) solas? Tengo entendido que en tales épocas era inapropiado que una niña o jovencita anduviera caminando sola por las calles sin la compañía de un mayor.

Mujercitas y mi segunda infancia

Siempre que alguien me pregunta con qué libro me inicié en el hábito de la lectura, siempre les menciono los libros de la colección El Barco de Vapor. Mi escuela tenía un sistema en que nos daba un libro a cada alumno del salón y la dinámica era que al terminar el libro lo intercambiaras con un compañero y así. Y si habías leído muchos podrías tener puntos extra. Recuerdo cuando anoté el último libro que leí, El Duende a Rayas. Era finales de septiembre y ya había leído 25 libros en lo que iba del año. Aún me sorprendo de como es que logré leer tanto cuando yo no consideraba aún a la lectura como algo de impacto en mi vida.

El recuerdo de aquellos libros con ilustraciones, portadas coloridas y papeles brillantes es muy grato para mí. Viví mi infancia en esos libros que, sin que yo me diera cuenta, me estaban conduciendo a este hermoso e interminable mundo de la literatura.

Y como ahora es día del niño en mi país, vino a mí la reflexión de como tuve dos infancias en la literatura. La primera es esa de la que hablé, la infancia que estuvo acompañada por mis entrañables libros de El Barco de Vapor. La segunda, que la viví cuando estaba en los últimos años de mi adolescencia, es con un solo libro: Mujercitas.

Hace poco comentaba con alguien sobre porqué Mujercitas me gusta tanto. Esto me hizo reflexionar en como su lectura fue para mí una segunda infancia, pues gracias a su lectura es que me inicié de lleno en la lectura de los clásicos.

Había leído todos los clásicos que se me imponían en el bachillerato y en la escuela de letras –al mismo tiempo. Los leía, los analizaba como mis maestros querían y desde los 13 hasta los 18 todas mis lecturas de clásicos habían sido por imposición, no decisión personal. Y fue de mucha ayuda, pues quiérase o no me formaron un criterio y, porque no decirlo, un gusto literario. El problema fue cuando entré a la universidad y me topé con la realidad. Ahora debía yo escoger mis lecturas.

Mi primer acercamiento a Mujercitas fue a los 14 años, cuando mi mejor amiga de aquellos años y yo compramos una edición resumida y llena de ilustraciones de el libro, sólo porque valía menos de 2 dólares. La historia me encantó, aunque sentía que debía ser más larga.

Y varios años después, caminando entre los puestos de una feria de libro en mi ciudad, vi una edición íntegra de Mujercitas. De El Barco de Vapor. Al fin me enfrentaba al verdadero libro. Tenía 18 años, estaba iniciando una nueva etapa en mi vida y estaba dispuesta a escoger YO mis futuras lecturas.

Y aquí es donde entró Mujercitas. La narración de la vida de 4 hermanas cuyo padre está en la guerra y que se les hace muy difícil el poder vivir cómodamente (y aún así logran tener momentos divertidos y felices) me impactó tanto, pues en un clásico de la literatura encontré lo que creo yo todo adolescente anda buscando en cierto punto de su vida: identificarse con alguien.

Cuando leo reseñas de libros juveniles casi siempre me topo con que les gusta la lectura porque se logran identificar con uno de los personajes. Pues esto pasa en los clásicos también. La cosa es que no se puede entrar a los clásicos de un solo, sino que al ritmo que cada uno tenemos. Yo encontré mi ritmo con las narraciones de Louisa May Alcott y su Mujercitas. Y ha sido una larga cadena de libros y autores que me han llevado a tener las lecturas que hoy tengo.

Mi infancia en los clásicos fue de Alcott. Pasé luego a un crecimiento de muchos autores, experimentos y lecturas diferentes, tomando siempre en cuenta que fueran clásicos, pero que siguieran mi ritmo. Y así me la he pasado probando, saboreando y explorando nuevos autores.

Y mi yo adolescente se encontró a sí misma en dos personajes al tiempo que comenzaba a dar sus primeros en los clásicos (los cuales ahora son mi vida, por cursi que parezca).


La quinceañera con sueños de escritora, cuyo pasatiempo era devorar libros y siempre estar activa. Y la frágil niña que ama estar en casa y pasar en familia, encontrando diversión en las cosas más simples y pequeñas de la vida. Jo y Beth.

Comentaba con mi amigo que la razón por la cual yo me identificaba con Jo es porque ella era mi ideal de cómo quería ser yo: decidida, necia, luchadora y buscando siempre su sueño de dedicarse a la literatura. Sí, Josephine March, con su castillo en el aire y sus palabras que aún hacen eco en mí:

Tendría un establo lleno de caballos árabes, salas atestadas de libros y escribiría con un tintero mágico, que hiciera tan famosos mis trabajos como la música de Laurie. Antes de entrar en mi castillo, desearía hacer algo admirable que no se olvidara después de mi muerte. No sé lo que será, pero lo espero y algún día pienso sorprenderlos. Creo que escribiré libros para hacerme célebre y rica.; eso concuerda conmigo, de modo que es mi sueño favorito.

Y más aún al conocer a la Jo de Aquellas Mujercitas, la que se siente atrapada y necesita salir al mundo, sin temor al cambio, a cosas nuevas:

Creo que mejoraría con el cambio. Voy a ver y oír cosas nuevas, y aún si allí no tuviese mucho tiempo para escribir, a mi vuelta traería montones de materiales para mis “tonterías”.

Experimentar, crecer, caerse, levantarse. Aceptar que ya aquella infancia llena de aventuras sencillas se terminan pues algo dentro hace querer buscar más, conocer más.

Pero luego está mi otro lado. Quizás a veces perceptible sólo para mí. Mi lado de Beth. La frágil niña que quiere estar siempre con su familia. Cuyo castillo en el aire es tan simple, pero hermoso:

El mío es quedarme tranquilamente en casa con papá y mamá y ayudar en el cuidado de la familia.

Jo y Beth son tan diferentes… Pero en ambas encuentro rastros de mi infancia. Y este día del niño lo mejor es disfrutarlo con el libro que nos hace sentir eso, ser un niño. El mío es y siempre será mi Mujercitas.

Pero la vida que yo anhelaba entonces me parece egoísta, fría y solitaria. Todavía no he renunciado a la esperanza de que algún día escriba un buen libro, pero estoy dispuesta a esperar y segura de que voy a salir ganando con experiencias y ejemplos como estos.

Jo March

Book Tag: Los derechos del lector

¡Hola! Me encantan los book tags pero nunca encuentro alguno que me guste para publicar acá (la mayoría los hago en en mi tumblr) pero hoy tuve suerte🙂

Encontré este book tag en el blog Books for Fly mientras buscaba book tags interesantes y este me encantó porque me hizo pensar mucho en mis lecturas y ver lo variadas que tienden a ser en ocasiones.

  1. EL DERECHO A NO LEER: Un libro que no hayas leído pero que su adaptación cinematográfica te encante.

Guerra y Paz, de Leo Tolstói. Vi la adaptación que hizo la BBC en una clase el año pasado. Dios mío. Todo, absolutamente TODO me encantó. Recuerdo que todos mis compañeros suspiraban en esas escenas de los bailes o cuando aparecían esas escenas tan impresionantes de la guerra. Y los vestuarios, las locaciones, los actores… Ay, simplemente quedé fascinada. Espero leer el libro pronto, pero como que esa cantidad de páginas me tiene algo asustada aún ja, ja, ja.

  1. EL DERECHO A SALTARSE PÁGINAS: Un libro que hayas leído sólo buscando lo interesante.

El Amante de Lady Chatterley, por D. H. Lawrence. Mi reciente lectura finalizada. Lo leí sólo por andar buscando el morbo, que estaba allí pero no me bastó porque el resto del libro me desesperaba. Y no me salté páginas, lo leí todo, sin embargo considero que las partes que no me gustaron fueron como páginas que debí haber saltado. Pueden leer mi ataque reseña por este libro aquí.

  1. EL DERECHO A NO TERMINAR EL LIBRO: Un libro que hayas dejado a medias.

Fangirl, de Rainbow Rowell. NO NO NO. Yo de inocente siempre intento darle oportunidades a los Young Adult… pero estos libros nunca me llenan. Comencé a leer Fangirl porque todo los blogs de libros en tumblr parecían amarlo y siempre que entraba a mi tumblr veía mi dashboard lleno de fotos de todas las ediciones habidas y por haber de Fangirl. Leí como dos capítulos y nahh, no es mi tipo de lecturas.

  1. EL DERECHO A RELEER: Un libro que hayas releído varias veces.

Historias de los Señores Moc y Poc, de Luis Pescetti. Es tan encantador, siempre me mata de la risa leer los diálogos de Moc y Poc y cada que puedo le recomiendo a alguien este libro porque es tan fácil quedar enganchado y querer volver a él. ¡Como quisiera tener unos amigos como ellos dos, son divertidísimos!

  1. EL DERECHO A LEER CUALQUIER COSA: Un libro con no muy buena reputación que hayas leído y te haya gustado.

After, de Anna Todd. Lo sé, es un libro deplorable, pero me voy a explicar. Cuando Anna no era más que otra más en twitter a quien llamábamos imaginator1D me daba curiosidad ver como todas hablaban de After y que este fanfic es bueno, bla, bla, bla. Y yo busqué el tan afamado fanfic en Wattpad y me leí los cientos de capítulos en un par de días. Lo leí cuando Anna Todd ni soñaba con que se publicaría. En mi defensa, siempre que leo un fanfic llego sólo por pasar el rato, algo casual (como irse a comer una hamburguesa un domingo en la tarde porque estás aburridísimo en casa) que sé que no llenará las expectativas que busco en un libro. Así que me leí el bendito fanfic. Ni siquiera he intentado comprar los libros, prefiero pensar que After sólo vive en Wattpad y no en una librería (donde NO pertenece).

  1. EL DERECHO AL BOVARISMO: Un libro con el que hayas “fangirleado” demasiado en tu juventud.

Cenizas de Izalco, de Claribel Alegría y Darwin Flakoll. Oh, aquellos años en mi escuela, cuando nos dejaron leer este libro en clase de Lenguaje y Literatura. Todas mis compañeras y yo suspirando por Frank Wolf. Ese amor prohibido que todas queríamos. La escena en que Isabel por fin se entrega a Frank. Los sonrojos de mis amigas quinceañeras cuando discutíamos la importancia de que Isabel dejara al esposo y se fuera con Frank porque era más apuesto, más aventurero e interesante.

  1. EL DERECHO A LEER EN CUALQUIER LUGAR: El lugar más extraño o peligroso en el que hayas leído alguna vez.

Un sábado de inicios de agosto pasado iba en el bus rumbo a la capital a ver a alguien que quiero mucho y los buses iban llenísimos y pues ya iba tarde… Me subí al bus, me fui parada por una hora y media y me iba sosteniendo con una mano y en la otra llevaba lo que iba releyendo: La Abadía de Northanger, de Jane Austen. Cuando llegué a mi destino me dolían mucho los brazos ja, ja, ja.

  1. EL DERECHO A HOJEAR: Un libro al que hojees constantemente.

Jane Eyre, de Charlotte Brontë. Hay tardes en las que lo único que quiero hacer es hojear mis partes favoritas de Jane Eyre. Aunque el libro es tan bueno que puedo hojear cualquier parte y sé que siempre SIEMPRE quedaré satisfecha.

  1. EL DERECHO A LEER EN VOZ ALTA: Un libro que en un futuro te gustaría leer en voz alta a tus hijos.

Tierra de Infancia, de Claudia Lars. Tengo una laaaarga lista de libros que pienso leerles a mis hijos (desde que me dé cuenta que estoy embarazada). Me costó bastante encontrar un libro en específico porque parte de las razones por las cuales quiero ser madre es poder leerle a un ser y formarle el hábito de la lectura. Y hay un libro en este país que en verdad muero por leerle a un pequeño ser nacido de mis entrañas. Y ese es Tierra de Infancia. Fue el primer libro que compré por voluntad propia y con dinero que había ahorrado. Tenía como 12 años creo. Y fue la mejor compra que haya hecho en mi vida.

  1. EL DERECHO A CALLARNOS: Un libro que no sepas (ni quieras) explicar por qué te gusta tanto.

El Extranjero, de Albert Camus. LO AMO. En serio, lo amo. Simplemente.


Ese fue el book tag de hoy. Ya me hacía falta hacer uno, me encantó!!

RESEÑA: El Amante de Lady Chatterley, por D. H. Lawrence

…y ese sentimiento de soledad en un ser tan puramente solo, la trastornaba. Desnudez perfecta, pura, solitaria, de un ser que vive solo y solo también en sí mismo. Y, aún más todavía, la belleza de un ser puro, ni siquiera el cuerpo de la belleza, sino de una irradiación, la llama cálida, blanca, de una vida solitaria revelada en contornos que uno podía tocar: ¡un cuerpo!…

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Cuando tenía quince años y comenzaba a leer los clásicos por diversión (sí, son divertidos SIEMPRE), me topé con este libro. No me recuerdo muy bien cómo es que supe de él, quizás el nombre me dio morbo (y si el nombre me da morbo es obvio que iré a hojearlo). Leí algunos capítulos al azar, sin ningún orden en específico y los pocos párrafos que leí en verdad me gustaron pero me daba  miedo toparme con las escenas sexuales del libro (oh… los tontos prejuicios que solía tener).

Así que mi “moralidad” (pufff…) me hizo ponerlo a un lado y esperar a hasta sentirme de verdad lista para leerlo otra vez.

Ocho años después me encontré con él en una librería y lo compré para ver cómo podía manejar aquello que no podía en el pasado.

Y estoy decepcionada…


Constance, una joven que fue criada en una sociedad muy rígida de principios del siglo XX, pero con la particularidad de crecer dentro de una familia muy liberal. Ella, luego de tener varias aventuras durante su juventud, se casa con un rico heredero, Sir Clifford. Éste se la lleva a vivir al pueblo de Tavershall, en los midlands ingleses. Se mudan a este pueblo tan gris y triste, que depende básicamente de la producción minera, donde ellos son quizás los más adinerados y quienes viven el majestuoso castillo de Wragby. Luego de un breve tiempo de casados, Sir Clifford parte a la guerra, de donde regresa inválido. Y aquí comienza el suplicio de Lady Chatterley, quien guarda tantos deseos de algo más (lo que yo entendí como deseos sexuales) y se ve estancada en el hecho de estar casada con alguien que no puede satisfacerle esas necesidades. Y allí es donde entra Mellors, guardabosque de Wragby. Al inicio no se soportan entre ellos, sin embargo la atracción pronto surge en ellos y no pueden evitarla.


Okay… Esta vez las escenas sexuales no fueron ningún problema para mí (¿está mal que piense que me parecieron aburridas?), sólo eran un elemento más del libro. La cosa es que vine al libro con aquello de que esta es una novela erótica y que el sexo debe ser el tema en el cual giren todos los elementos de la historia pero yo simplemente no lo vi así. Me pareció que tomaba más protagonismo el pueblo de Tavershall (con sus minas, sus gentes grises y los cielos nublados) y que la relación de Constance con Mellors era sólo la parte escandalosa, por así decirlo, de la historia.

Es que este libro no lo disfruté en ningún momento. Fue casi tortuoso. Al principio me justificaba diciendo que era porque ninguno de los personajes me caía bien, pero luego recordé que eso me había pasado cuando comencé a leer El Gran Gatsby, así que eso no era una buena excusa. Y es gracioso porque cuando hojeé el libro a los quince años me llegaron a agradar Lady Chatterley y Clifford pero ahora los dos me molestaban tanto. Quizás, ahora que lo pienso, debo resaltar al maravilloso y pícaro padre de Lady Chatterley:

–Y bien, amigo mío. ¿Y mi hija?
La mofa apareció en el rostro de Mellors.
–Y bien, señor. ¿Y su hija?
–¡Usted la poseyó y le hizo un hijo!
–¿Tuve ese honor?…
–¡Honor!… ¡Dios!
Sir Malcolm soltó una breve carcajada de escocés lúbrico.
–¡Honor! –repitió–. ¿Y cómo fue eso, el amor? ¿Bien, verdad?
–Muy bien.
–Pondría mi mano en el fuego. Mi hija es de raza. Yo tampoco me arrepentí nunca de una buena fornicación.

Esa escena, casi al final del libro, me hizo estallar de risa y encontrar esperanza en terminar el libro aunque sea con una buena experiencia. Pues iba a mitad del libro, esperando ser capturada por algo, cualquier cosa, y cuando ya estaba por terminarlo me di cuenta que todas mis expectativas ya estaban por el suelo.

No sé si está mal que piense que le dan mucho morbo al libro cuando no es para tanto… Sí, hay varias escenas sexuales, lenguaje muy explícito y descripciones terriblemente gráficas, pero duran a lo mucho 4 páginas cada una. Pero ya me imagino el escándalo que hubo el siglo pasado cuando leyeron ese par de escenas sexuales. Pero en este tiempo donde ya casi nada nos impresiona es gracioso pensar en esa polémica. Pues cuando te la pasas leyendo capítulos completos sobre lo aburrida que está la Chatterley en Wragby y los sueños absurdos de Clifford de querer sea escritor o minero (o sus interminables quejas) te olvidas que estás leyendo una novela cuya portada tiene una mujer desnuda y que es reconocida como una novela erótica. Eso sí, me contextualizaron muy bien con eso del pueblo de Tavershall y la solemnidad de Wragby. Y vaya que sí sentí el tedio en el que vivía la Chatterley.
Lo que hay que amar y SE DEBE leer es el prefacio del autor. Me encantó. Las mejores 5 páginas que contenía este libro.

Y hay libros que gustan y otros que no. Y no es que este libro sea malo, es que no era para mí.

Lo que sí estoy esperando es ver la adaptación que la BBC está produciendo. La BBC nunca me deja decepcionada.

Recuerdo que me mantuve leyéndolo, torturándome a mí misma, porque se lo iba contando a alguien a quien quiero mucho. Y cada vez que avanzaba en la historia le contaba que había pasado. Cuando lo terminé, justo al leer la última palabra, le llamé para contarle lo decepcionada que estaba y mis impresiones generales. Fue el ansia de contarle que pasaba en el libro lo que me impulsó a terminarlo, no porque en serio lo hubiese dejado reposar otros ocho años más.