Book Tag: Los derechos del lector

¡Hola! Me encantan los book tags pero nunca encuentro alguno que me guste para publicar acá (la mayoría los hago en en mi tumblr) pero hoy tuve suerte 🙂

Encontré este book tag en el blog Books for Fly mientras buscaba book tags interesantes y este me encantó porque me hizo pensar mucho en mis lecturas y ver lo variadas que tienden a ser en ocasiones.

  1. EL DERECHO A NO LEER: Un libro que no hayas leído pero que su adaptación cinematográfica te encante.

Guerra y Paz, de Leo Tolstói. Vi la adaptación que hizo la BBC en una clase el año pasado. Dios mío. Todo, absolutamente TODO me encantó. Recuerdo que todos mis compañeros suspiraban en esas escenas de los bailes o cuando aparecían esas escenas tan impresionantes de la guerra. Y los vestuarios, las locaciones, los actores… Ay, simplemente quedé fascinada. Espero leer el libro pronto, pero como que esa cantidad de páginas me tiene algo asustada aún ja, ja, ja.

  1. EL DERECHO A SALTARSE PÁGINAS: Un libro que hayas leído sólo buscando lo interesante.

El Amante de Lady Chatterley, por D. H. Lawrence. Mi reciente lectura finalizada. Lo leí sólo por andar buscando el morbo, que estaba allí pero no me bastó porque el resto del libro me desesperaba. Y no me salté páginas, lo leí todo, sin embargo considero que las partes que no me gustaron fueron como páginas que debí haber saltado. Pueden leer mi ataque reseña por este libro aquí.

  1. EL DERECHO A NO TERMINAR EL LIBRO: Un libro que hayas dejado a medias.

Fangirl, de Rainbow Rowell. NO NO NO. Yo de inocente siempre intento darle oportunidades a los Young Adult… pero estos libros nunca me llenan. Comencé a leer Fangirl porque todo los blogs de libros en tumblr parecían amarlo y siempre que entraba a mi tumblr veía mi dashboard lleno de fotos de todas las ediciones habidas y por haber de Fangirl. Leí como dos capítulos y nahh, no es mi tipo de lecturas.

  1. EL DERECHO A RELEER: Un libro que hayas releído varias veces.

Historias de los Señores Moc y Poc, de Luis Pescetti. Es tan encantador, siempre me mata de la risa leer los diálogos de Moc y Poc y cada que puedo le recomiendo a alguien este libro porque es tan fácil quedar enganchado y querer volver a él. ¡Como quisiera tener unos amigos como ellos dos, son divertidísimos!

  1. EL DERECHO A LEER CUALQUIER COSA: Un libro con no muy buena reputación que hayas leído y te haya gustado.

After, de Anna Todd. Lo sé, es un libro deplorable, pero me voy a explicar. Cuando Anna no era más que otra más en twitter a quien llamábamos imaginator1D me daba curiosidad ver como todas hablaban de After y que este fanfic es bueno, bla, bla, bla. Y yo busqué el tan afamado fanfic en Wattpad y me leí los cientos de capítulos en un par de días. Lo leí cuando Anna Todd ni soñaba con que se publicaría. En mi defensa, siempre que leo un fanfic llego sólo por pasar el rato, algo casual (como irse a comer una hamburguesa un domingo en la tarde porque estás aburridísimo en casa) que sé que no llenará las expectativas que busco en un libro. Así que me leí el bendito fanfic. Ni siquiera he intentado comprar los libros, prefiero pensar que After sólo vive en Wattpad y no en una librería (donde NO pertenece).

  1. EL DERECHO AL BOVARISMO: Un libro con el que hayas “fangirleado” demasiado en tu juventud.

Cenizas de Izalco, de Claribel Alegría y Darwin Flakoll. Oh, aquellos años en mi escuela, cuando nos dejaron leer este libro en clase de Lenguaje y Literatura. Todas mis compañeras y yo suspirando por Frank Wolf. Ese amor prohibido que todas queríamos. La escena en que Isabel por fin se entrega a Frank. Los sonrojos de mis amigas quinceañeras cuando discutíamos la importancia de que Isabel dejara al esposo y se fuera con Frank porque era más apuesto, más aventurero e interesante.

  1. EL DERECHO A LEER EN CUALQUIER LUGAR: El lugar más extraño o peligroso en el que hayas leído alguna vez.

Un sábado de inicios de agosto pasado iba en el bus rumbo a la capital a ver a alguien que quiero mucho y los buses iban llenísimos y pues ya iba tarde… Me subí al bus, me fui parada por una hora y media y me iba sosteniendo con una mano y en la otra llevaba lo que iba releyendo: La Abadía de Northanger, de Jane Austen. Cuando llegué a mi destino me dolían mucho los brazos ja, ja, ja.

  1. EL DERECHO A HOJEAR: Un libro al que hojees constantemente.

Jane Eyre, de Charlotte Brontë. Hay tardes en las que lo único que quiero hacer es hojear mis partes favoritas de Jane Eyre. Aunque el libro es tan bueno que puedo hojear cualquier parte y sé que siempre SIEMPRE quedaré satisfecha.

  1. EL DERECHO A LEER EN VOZ ALTA: Un libro que en un futuro te gustaría leer en voz alta a tus hijos.

Tierra de Infancia, de Claudia Lars. Tengo una laaaarga lista de libros que pienso leerles a mis hijos (desde que me dé cuenta que estoy embarazada). Me costó bastante encontrar un libro en específico porque parte de las razones por las cuales quiero ser madre es poder leerle a un ser y formarle el hábito de la lectura. Y hay un libro en este país que en verdad muero por leerle a un pequeño ser nacido de mis entrañas. Y ese es Tierra de Infancia. Fue el primer libro que compré por voluntad propia y con dinero que había ahorrado. Tenía como 12 años creo. Y fue la mejor compra que haya hecho en mi vida.

  1. EL DERECHO A CALLARNOS: Un libro que no sepas (ni quieras) explicar por qué te gusta tanto.

El Extranjero, de Albert Camus. LO AMO. En serio, lo amo. Simplemente.


Ese fue el book tag de hoy. Ya me hacía falta hacer uno, me encantó!!

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RESEÑA: El Amante de Lady Chatterley, por D. H. Lawrence

…y ese sentimiento de soledad en un ser tan puramente solo, la trastornaba. Desnudez perfecta, pura, solitaria, de un ser que vive solo y solo también en sí mismo. Y, aún más todavía, la belleza de un ser puro, ni siquiera el cuerpo de la belleza, sino de una irradiación, la llama cálida, blanca, de una vida solitaria revelada en contornos que uno podía tocar: ¡un cuerpo!…

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Cuando tenía quince años y comenzaba a leer los clásicos por diversión (sí, son divertidos SIEMPRE), me topé con este libro. No me recuerdo muy bien cómo es que supe de él, quizás el nombre me dio morbo (y si el nombre me da morbo es obvio que iré a hojearlo). Leí algunos capítulos al azar, sin ningún orden en específico y los pocos párrafos que leí en verdad me gustaron pero me daba  miedo toparme con las escenas sexuales del libro (oh… los tontos prejuicios que solía tener).

Así que mi “moralidad” (pufff…) me hizo ponerlo a un lado y esperar a hasta sentirme de verdad lista para leerlo otra vez.

Ocho años después me encontré con él en una librería y lo compré para ver cómo podía manejar aquello que no podía en el pasado.

Y estoy decepcionada…


Constance, una joven que fue criada en una sociedad muy rígida de principios del siglo XX, pero con la particularidad de crecer dentro de una familia muy liberal. Ella, luego de tener varias aventuras durante su juventud, se casa con un rico heredero, Sir Clifford. Éste se la lleva a vivir al pueblo de Tavershall, en los midlands ingleses. Se mudan a este pueblo tan gris y triste, que depende básicamente de la producción minera, donde ellos son quizás los más adinerados y quienes viven el majestuoso castillo de Wragby. Luego de un breve tiempo de casados, Sir Clifford parte a la guerra, de donde regresa inválido. Y aquí comienza el suplicio de Lady Chatterley, quien guarda tantos deseos de algo más (lo que yo entendí como deseos sexuales) y se ve estancada en el hecho de estar casada con alguien que no puede satisfacerle esas necesidades. Y allí es donde entra Mellors, guardabosque de Wragby. Al inicio no se soportan entre ellos, sin embargo la atracción pronto surge en ellos y no pueden evitarla.


Okay… Esta vez las escenas sexuales no fueron ningún problema para mí (¿está mal que piense que me parecieron aburridas?), sólo eran un elemento más del libro. La cosa es que vine al libro con aquello de que esta es una novela erótica y que el sexo debe ser el tema en el cual giren todos los elementos de la historia pero yo simplemente no lo vi así. Me pareció que tomaba más protagonismo el pueblo de Tavershall (con sus minas, sus gentes grises y los cielos nublados) y que la relación de Constance con Mellors era sólo la parte escandalosa, por así decirlo, de la historia.

Es que este libro no lo disfruté en ningún momento. Fue casi tortuoso. Al principio me justificaba diciendo que era porque ninguno de los personajes me caía bien, pero luego recordé que eso me había pasado cuando comencé a leer El Gran Gatsby, así que eso no era una buena excusa. Y es gracioso porque cuando hojeé el libro a los quince años me llegaron a agradar Lady Chatterley y Clifford pero ahora los dos me molestaban tanto. Quizás, ahora que lo pienso, debo resaltar al maravilloso y pícaro padre de Lady Chatterley:

–Y bien, amigo mío. ¿Y mi hija?
La mofa apareció en el rostro de Mellors.
–Y bien, señor. ¿Y su hija?
–¡Usted la poseyó y le hizo un hijo!
–¿Tuve ese honor?…
–¡Honor!… ¡Dios!
Sir Malcolm soltó una breve carcajada de escocés lúbrico.
–¡Honor! –repitió–. ¿Y cómo fue eso, el amor? ¿Bien, verdad?
–Muy bien.
–Pondría mi mano en el fuego. Mi hija es de raza. Yo tampoco me arrepentí nunca de una buena fornicación.

Esa escena, casi al final del libro, me hizo estallar de risa y encontrar esperanza en terminar el libro aunque sea con una buena experiencia. Pues iba a mitad del libro, esperando ser capturada por algo, cualquier cosa, y cuando ya estaba por terminarlo me di cuenta que todas mis expectativas ya estaban por el suelo.

No sé si está mal que piense que le dan mucho morbo al libro cuando no es para tanto… Sí, hay varias escenas sexuales, lenguaje muy explícito y descripciones terriblemente gráficas, pero duran a lo mucho 4 páginas cada una. Pero ya me imagino el escándalo que hubo el siglo pasado cuando leyeron ese par de escenas sexuales. Pero en este tiempo donde ya casi nada nos impresiona es gracioso pensar en esa polémica. Pues cuando te la pasas leyendo capítulos completos sobre lo aburrida que está la Chatterley en Wragby y los sueños absurdos de Clifford de querer sea escritor o minero (o sus interminables quejas) te olvidas que estás leyendo una novela cuya portada tiene una mujer desnuda y que es reconocida como una novela erótica. Eso sí, me contextualizaron muy bien con eso del pueblo de Tavershall y la solemnidad de Wragby. Y vaya que sí sentí el tedio en el que vivía la Chatterley.
Lo que hay que amar y SE DEBE leer es el prefacio del autor. Me encantó. Las mejores 5 páginas que contenía este libro.

Y hay libros que gustan y otros que no. Y no es que este libro sea malo, es que no era para mí.

Lo que sí estoy esperando es ver la adaptación que la BBC está produciendo. La BBC nunca me deja decepcionada.

Recuerdo que me mantuve leyéndolo, torturándome a mí misma, porque se lo iba contando a alguien a quien quiero mucho. Y cada vez que avanzaba en la historia le contaba que había pasado. Cuando lo terminé, justo al leer la última palabra, le llamé para contarle lo decepcionada que estaba y mis impresiones generales. Fue el ansia de contarle que pasaba en el libro lo que me impulsó a terminarlo, no porque en serio lo hubiese dejado reposar otros ocho años más.