Qué leo cuando no quiero (o no puedo) leer: mi guía como lectora ocupada

Desde que tengo memoria, me encanta leer. Mi idea de diversión es estar envuelta en mi cama una noche de sábado con un libro cautivante, y estar así horas y horas. Cuando era niña, me encantaba leer libros divertidos, hojear el periódico (aunque no lo entendiera), revisar los libros de mis hermanos y avanzar en las lecturas de los libros de mi escuela. La necesidad de llenar mi mente de cosas nuevas, de historias, de textos, siempre estuvo presente.

Mi período de mayor lectura (mi mini Siglo de Oro, le llamo de cariño a esa época de lecturas devoradoras) fue entre los 15 y los 21 años. Priorizaba mis lecturas antes que mis tareas. Leía alrededor de dos libros semanales (parte influida por la Escuela de Jóvenes Talentos en Letras, mi hogar formador). Ya en la universidad leía todo lo que se me topaba, regalaban o recomendaban. Mi lugar más preciado era un rincón en el suelo de la biblioteca universitaria, o leer en el bus mientras llegaba a casa. En esos años cultivé mi amor por los clásicos, encontré grandes autores (Elizabeth Gaskell, Alejandro Dumas, Sylvia Plath, Allan Poe, Emily Dickinson) y mi gusto literario se consolidó (hola, clásicos universales 🙂 ).

Pero esos días en que podía sentarme toda la tarde para leer terminaron. La realidad me obliga a sentarme 8 horas en un trabajo formal (el cual, gracias a la vida, implica escribir mucho), y mis horas de lecturas han disminuido. Yo me considero una lectora ávida, pero aquel sentimiento de pena por no leer como leía antes siempre me ataca.

Siempre me pregunto ¿dejo de ser lectora por ya no leer 2 o 3 clásicos de 500+ páginas cada mes? ¡Claro que sí! Siempre y cuando lea, lo que sea que lea, siempre soy una ávida lectora.

Y ¿qué es lo que leo una tarde luego del trabajo, con el tedio encima? ¿Qué leo cuando llego a casa después de entrenar? ¿Qué leo cuando estoy en el tráfico de las 6 de la tarde y estoy harta de la vida y lo que menos siento es tomar un libro?

  1. Poesía

Bendita poesía. Mi género literario favorito en momentos donde el tiempo es corto. Un buen poema me llena tanto con un buen clásico de 400 páginas. Y en estos meses de tanto ajetreo, me he leído muchas antologías. Empezando por un hermoso libro, Love Poems, de Everyman’s Library Pocket Poets: una selección de poemas de amor impactantes, llenos de vida, pasión y dolor. También, sino estoy en medio del tráfico y no tengo un libro en mano, busco en el sitio amediavoz.com algún poeta que nunca he leído. Y qué sorpresas me he llevado, pues descubrí a Juana de Ibarbourou, Ana Ajmatova, Elsa Cross, Carmen Alardín, Idea Vilariño y Ana Rosetti.

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  1. No ficción

Algo que nunca pensé que me gustaría tanto, sinceramente. La no ficción era un género prácticamente inexplorado para mí, hasta que decidí intentar y valió la pena. No sé porque es que encontré más fácil mantener el ritmo de la lectura con la no ficción cuando estoy corta de tiempo, aún no lo entiendo. Quizás porque fui muy cuidadosa en escoger temas con los que me sintiera más identificada. Entre los libros de no ficción que más me gustaron están Los Hombres me Explican Cosas, de Rebecca Solnit; La Mística de la Feminidad, de Betty Friedman; Y Claves feministas para la negociación en el Amor, de Marcela Lagarde.

  1. Novelas cortas

Al pasar 5 días a la semana durante 1 hora en el autobús, puedo permitirme leer una novela corta durante el viaje. Hace poco terminé mi relectura de Una Vida en el Cine, de Alberto Masferrer, y en actualmente estoy leyendo Tristán e Isolda, la versión del autor Thomas.

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  1. Audiolibros

¡No les tengan miedo! Cuando tengo las manos ocupadas (tejer, tareas de la casa, gym) un audiolibro es una gran ayuda. Yo les tenía miedo, pensaba que eso no era leer. Así que empecé con libros sencillos (muchos Young Adult famosos, que por curiosidad quería leer pero no comprar, los escuché por esta vía). Uno de los que recuerdo entrañablemente es To All the Boys I’ve Loved Before, de Jenny Han.

  1. Artículos, blogs, periódicos

Leer algo de calidad, en la plataforma que sea, es satisfactorio. Y el Internet me permite encontrar muchos sitios muy buenos, con contenido interesante y bien escritos. Los temas que más busco son literatura, historia, noticias de mi país y muchos reportajes extensos.


Esto es un poco de lo que leo cuando mis ánimos son muy pocos. No es malo tomarse un tiempo para explorar otros gustos, otras plataformas. Si leemos por placer, por conocer, por explorar, no debe de volverse tedioso.

¿Qué leen en épocas de poco tiempo/cansancio/falta de ánimo?

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