RESEÑA: Cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chaucer

Puede aconsejarse a una mujer que permanezca soltera, pero un consejo no es un mandamiento.

Últimamente me ha estado gustando leer sobre la Edad Media y dentro de los libros que me pareció imprescindible estan los Cuentos de Canterbury. Había querido leerlo desde hace mucho pues me decían que se parecía a El Decamerón y como éste me había encantado yo necesitaba los Cuentos de Canterbury. El libro lo compré en 2012 pero como siempre tiendo a comprar y comprar libros lo dejé en espera y cuando ya sentí que el libro me miraba fijamente desde mi librera así que no pude postergarlo más.

Los Cuentos de Canterbury fueron escritos por Geoffrey Chaucer (1343-1400) y presentan la vida de la sociedad inglesa de finales del siglo XIV. Originalmente escritos en versos, Chaucer solo pudo terminar aproximadamente la cuarta parte de todos los cuentos que tenía planeados. Resalto también un dato que leí en mi versión del libro, en el cual habla sobre como Cuentos de Canterbury significó el paso de los trovadores a los novelistas dentro de la literatura inglesa.


La historia se centra en un grupo de peregrinos que se dirigen a Canterbury, y como forma de entretenerse durante el viaje inician a contar cada uno una historia, mediados por el hostelero. Entre los peregrinos va un caballero, un molinero, un bulero, un mercader, una priora, un marino, una monja, etc. Las narraciones van desde historias heroicas, tiernas historias de amor, de tragedias famosas, de emperadores y reyes, de adulterio, de santidad… en fin, un mosaico de narraciones que permiten conocer los distintos puntos de vista que tienen sobre la vida cada peregrino. Cada historia también es la oportunidad de atacar al vecino mediante cuentos donde éste quede en vergüenza basado en su profesión o condición social.


Una de las principales razones por la cual este libro me gustó es la diversidad de personajes y como cada cuento los representa a través de la forma de narrar. Vemos diferentes tipos de personajes involucrados que provienen de todas las clases sociales y educación interactuando casi bajo el mismo nivel y como la forma de narrar su historia determina su grado de educación y la calidad de su historia, por ejemplo la historia del caballero que es más larga y tiene elementos más profundos en cuanto a la historia en sí, o la del molinero y la del cocinero que rayan en lo obsceno, o también la historia sobre santidad de la priora.

Es conocer el background del personaje a través de qué cuenta.

Me parece una genialidad que aunque parezcan historias separadas y que tienen sentido por sí solas, forman el hilo de una sola narración. Los personajes usan la narración no sólo como una forma de entretenerse mientras llegan, sino que también para atacar a alguno de sus acompañantes, alabar sus profesiones y hasta predicar sobre la vida en santidad y la palabra de Dios. Así, cada cuento es la respuesta y/o el contraste del anterior.

 Otro de los aspectos que en verdad amé  (y que me detendré un poco porque es maravilloso) fue ir descubriendo el papel que la mujer tenía en este contexto. Fueron dos tipos de mujeres los que resalta para mí: el primero es el de la mujer deseada, aquella mujer que todos admiran y que es el ideal de amor y esposa. Este tipo de mujer es una joven entre los catorce y diecinueve años, hermosa físicamente y además es humilde, sumisa, obediente, trabajadora, callada, tímida y sobre todo pura y virgen (ejemplo de ella son Emilia, del relato del caballero; Griselda, del cuento del estudiante y Virginia, del cuento del doctor). Por otro lado esta el perfil de la mujer con quien los hombres se divierten, una mujer que es una agradable compañía, pero solo eso. Estas son mujeres que ya han pasado los veinticinco años, han estado múltiples veces casadas y son hablantinas, alegres, descaradas y conservan solo un poco de su belleza (como la comadre de Bath o la esposa del molinero). Los perfiles de las mujeres están muy marcados y eso me dio un amplio parámetro de como era el papel de la mujer en la Edad Media.

En cuanto a las creencias y religiosidad, me sorprendió que aún habían menciones de dioses romanos y griegos, porque a veces las referencias a un poder divino se dirigían a Artemisa, a Júpiter o Apolo, no a un Dios cristiano en sí, deduzco (que alguien me corrija) que es porque aún en esa época se conservaban ciertas creencias religiosas de la Edad Antigua.

CANTER

Mi edición

Este libro da mucho, no por ser cuentos significa que sea pobre en contenido. A primera vista, lo confieso, me pareció que “sólo serían cuentos”, pero me la pasé de lo lindo leyendo. Eso sí, así como abundan las exhortaciones religiosas sobre como ser un buen cristiano, abundan los comentarios pícaros, sicalípticos, que me hicieron ruborizar primero y carcajearme después por lo tan descaradamente obvios que eran algunos y lo implícitos que trataban de estar otros (y yo me quedaba como “(¡¿acaso podían hablar de eso en pleno siglo XIV?!).

El argumento en sí puede parecer aburrido y como que “ugh, historias medievales”, pero al contrario, basta sumergirse en él y conocer una sociedad completamente diferente a la nuestra, que aun cuando superficialmente parece aburrida, en realidad esta llena de sorpresas.

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