RESEÑA: Madame Bovary, de Gustave Flaubert

bovaEsta es una de esas novelas en las que cada vez que las vas leyendo te preguntas como es posible que algo esté tan bien en todos los aspectos posibles de una obra.

Madame Bovary, de Gustave Flaubert,  la catalogo como una novela que te golpea con la realidad a través de las ilusiones. La novela es una obra de arte por sí sola. Esta esculpida palabra por palabra maravillosamente, cada frase parece poesía, cada descripción te deja sin palabras y con la pregunta ¿CÓMO RAYOS LO HIZO?

Madame Bovary trata la vida de Emma Bovary, casada con el perfecto y aburridísimo Charles Bovary. Ella la verdad, me cayó muy mal (pero solo al principio). Mi prejuicio de no querer a las personas inconformes me llevó a tener una relación de amor-odio con Emma. La tipa tenía prácticamente todo en la vida, una casa tranquila, un marido amoroso, una hija preciosa y una vida confortable, lo cual era algo importante si consideramos que muchas jóvenes no alcanzaban esto con tanta facilidad como Emma.

La historia comienza relatando la vida de Charles Bovary, quien desde su niñez fue dominado por su madre, y por ella es obligado a casarse con una viuda fea, aún cuando Charles no la ama. Sin embargo, la esposa de Charles muere de pronto a causa de un accidente, y Charles, quien desde hacía poco había conocido al Sr. Roualt, y al ver a la hermosa hija de éste no pudo evitar caer enamorado de ella. Luego de la muerte de su esposa, Charles espera conseguir la mano de Emma en matrimonio, el Sr. Roualt acepta y Emma también. Hay que hacer énfasis en el capítulo de la boda de Emma y Charles, en la escena de la fiesta de la boda, que te hace sentir como parte de los invitados.

Pero la cosa se pone buena después de la boda, como siempre. Es cuando Emma y sus inocentes ideas románticas de la vida en matrimonio empiezan a surgir. Ella esperaba vivir un romance intenso luego de la boda, parecido a lo que leía en las novelitas de amor que devoró durante su juventud, pero está inmersa en una rutina aburrida, de la cual únicamente escapa soñando con cartas apasionadas, amores insaciables y pasiones desbordantes.

Cuando va a un baile en casa del marqués de Vaubyessard, vuelve más ilusionada con vivir aventuras sentimentales y lujos en exceso con en dicha casa. Tanto hastío hace que Emma se enferme, y Charles decide que es mejor cambiarse de pueblo, mudándose a Yonville-l`Abbaye. Emma queda embarazada y tiene una niña. Allí Emma conoce a León, un joven del cual se enamora, pero al no decirse nada ninguno de los dos, León se va y la deja. Luego llega Rodolphe, el cual poco a poco conquista a Madame Bovary, hasta que se vuelven amantes. Sin embargo, Madame se enamora demasiado, hasta proponerle una fuga, a la cual Rodolphe acepta, pero luego declina al alejarse sin más palabra de ella. Madame se sume en una profunda depresión, que la lleva casi a morir. Para que se recupere, Charles la lleva a Rouen a que se divierta en el teatro, donde se reencuentra con León y luego de un par de mentirillas a su esposo reanudan su amorío.

Sin embargo, Madame Bovary tiene una deuda enorme con un comerciante, el Sr. Lhereux, al cual le compraba a crédito cuanto capricho se le plantaba. No encontrando como pagar la deuda, desesperada e infeliz, sin encontrar alegría en el adulterio ni en el matrimonio, Madame Bovary se envenena con arsénico y muere. Charles se entera de todo al ver las cartas de su mujer luego del entierro.

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¡Mi preciosa edición!

Esta novela me llamó la atención gracias a Ana Karenina. Quería conocer otra famosa adúltera, para así conocer también los motivos que las obligaban a arriesgarse a amar libremente a otro hombre a pesar del contexto y la condiciones en las que vivían. Creo que el aburrimiento es la causa que mueve a Madame Bovary. Ella nunca está feliz, ni cuando esta con su esposo (que a pesar de no ser exactamente romántico, es una dulzura de hombre, encantador y amable, además de MUY INGENUO) ni cuando está con su amante. Lo único que desea es satisfacer las expectativas absurdas que las novelas de amor le han creado.

Alguien con sentido común comprende que la vida nunca es como las novelas que leemos, y aunque a veces parezcan reales, no nos pasará exactamente como las leemos. Yo sueño con encontrarme de casualidad y por golpe de suerte a un Mr. Darcy, pero si no le encuentro, tampoco tomaré el primer veneno que se me cruce. Madame Bovary es un golpe a la realidad. No se trata de no tener sueños, sino de vivirlos en el corazón, soñarlos en la mente, y vivir la realidad.

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