La Telaraña de Charlotte, de E. B. White

No es común que alguien se aparezca sea un amigo verdadero y un buen escritor.

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Este 2016 me planteé el reto personal de leer más sobre cosas que normalmente no leía, planeaba leer muchos contemporáneos o clásicos modernos. Pero por mi trabajo me ha surgido la oportunidad de sumergirme en algo muy tierno: clásicos infantiles.

Cada semana estoy narrando grandes clásicos infantiles a niños menores de 10 años, y creo que precisamente eso me hacía falta leer, sentir y escribir, de literatura infantil.

Y hoy comenzaré por esta historia tan dulce, La Telaraña de Charlotte, de E. B. White.


La Telaraña de Charlotte inicia con una mañana en la que Fern, una niña de 8 años, ve pasar a su padre con un hacha, dispuesto a matar un cerdito recién nacido. El cerdito era demasiado débil y no podía defenderse por sí mismo, por lo que era obvio que no sobreviviría mucho tiempo. Fern se ofrece a cuidar del bebé cerdito y alimentarlo para evitar que lo maten. El Sr. Arable, padre de Fern, accede y le da el cerdito. Ella lo nombra Wilbur, era charlottes-web-illustration-garth-williamsun cerdito precioso de color blanco y orejas rosadas, le encantaba pasearlo en coche con sus muñecas, alimentarlo con biberones y mantenerlo calientito en su pequeña casa. Sin embargo, pasados dos meses, Wilbur creció notablemente y ya Fern no podía hacerse cargo de él, por lo que se lo entrega a su tío que tiene una granja cerca de su casa.

Wilbur entonces comienza a sentirse muy solo, pues ya no tenía a Fern cerca todo el tiempo y ninguno de los animales de la granja le parecían lo suficientemente amigables. Una noche, llorando luego de haber tenido un mal día, escucha una voz que le dice “yo seré tu amiga Wilbur”. Como no ve a nadie por estar tan oscuro, espera a la mañana siguiente para ver quien fue quien dijo que sería su amiga. Entonces se presenta ante él una hermosa y fina araña, Charlotte. Entonces da inicio una gran amistad.

Cuando Wilbur se entera que es probable que para el invierno lo maten para hacerlo tocino, la única que se propone salvarlo es Charlotte, quien tras pensar en un plan comienza a tejer palabras en su telaraña, para que todos crean que Wilbur es un cerdo extraordinario y mágico.


Este libro plantea dos cosas que pueden parecer oscuras para un niño, pero las maneja muy bien: los prejuicios y la muerte.

Cuando Wilbur conoce a Charlotte y ella le cuenta que para poder sobrevivir debe matar otros insectos y beber su sangre, él se asusta y no se explica como es que alguien tan bello y delicado como Charlotte puede ser tan cruel. Incluso llegó a creer que era extraño ser amigo de alguien así, pues él jamás haría un daño así a otro animal. Pero Charlotte pacientemente le explica que es parte de su naturaleza el tener que alimentarse de otros, porque si no moriría, porque contrario a Wilbur (a quien todos los días le llevaban la comida a donde él estaba, sin tener que mover ni un dedo) ella no tenía nadie quien viera por sus necesidades. Wilbur entonces comprende este punto y cambia su forma de ver a Charlotte. El romper su prejuicio  ante la forma de vida de Charlotte logró que él pudiese entablar una amistad más cercana con ella.untitled-1

Luego está la muerte. Desde el inicio del libro, la muerte es lo que más está presente en la vida de Wilbur. El libro inicia con la muerte prácticamente:

-¿Adonde va papá con esa hacha? -preguntó Fern a su madre mientras ponían la mesa para el desayuno.

-A la cochiquera –respondió la Sra. Arable-. Anoche nacieron unos cerditos.

-No veo por qué necesita el hacha –continuó Fern, que sólo tenía ocho años.

-Bueno –respondió su madre-. Uno de los lechones es canijo. Está muy débil y pequeño y jamás llegará a nada. Así que tu padre ha decidido acabar con él.

-¿Acabar con él? –chilló Fern-. ¿Quieres decir que va a matarlo? ¿Y sólo porque es más pequeño que los demás?

Wilbur sabe -pues los demás animales se la pasan recordándoselo- que su muerte es inminente a menos que algo extraordinario suceda o alguien lo salve. Charlotte vive gracias a la muerte que le da a otros insectos. Y también Charlotte reconoce lo corto que es el ciclo de vida de las arañas.

Hay una parte muy hermosa (spoiler alert) cuando Charlotte ya está segura de que la vida de Wilbur ya no correrá más peligro, pero que la de ella está por finalizar, en que ella dice lo siguiente:

 Después de todo, ¿Qué es la vida, de todos modos? Nacemos, vivimos un poco, morimos. La vida de una araña no puede evitar ser algo de desarreglada, con todo esto de atrapar y comer moscas. Al ayudarte, quizás estaba tratando de levantar mi vida un poco. El cielo sabe que la vida de cualquiera puede soportar un poco de eso.

Quizás lo que a mí me marcó más fue la amistad de Charlotte y Wilbur. A los niños esto fue lo que más les gustó, hasta comparábamos nuestros mejores amigos con Charlotte y Wilbur, pues la relación de estos dos era muy fuerte y tierna, Charlotte hacía lo que fuera por salvar a su amigo sin esperar nada a cambio y Wilbur sabía que tenía una amiga inteligente con la que podía compartir sus aventuras en la granja. Y lo más tierno de todo fue que cada uno de los niños pasó junto a su mejor amigo a leerles la frase más dulce del libro:

Has sido mi amigo, y eso es algo tremendo

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RESEÑA: El Gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald

No podíamos encontrarnos. Pero nos estuvimos amando todo este tiempo, viejo amigo, y usted no se daba cuenta. A ratos me daba risa saber que usted no se daba cuenta.”

gatsby3Oh Gatsby. Al fin nos encontramos. Había postergado tanto la lectura de este libro porque me he acostumbrado tanto a leer novelas del siglo XIX que intentar algo nuevo me daba algo de miedo. Mi edición es de Alfaguara y lo compré en abril de este año (precisamente en la FILCEN 2014), el libro fue a parar primero en manos de mi hermano, quien se obsesionó con la historia y siempre me hablaba de ella, me lo presentaba como algo tan maravilloso que me moría de envidia. Y a principios de diciembre lo terminé…

Y las consecuencias de su lectura aún me siguen persiguiendo.


El Gran Gatsby es narrado por Nick Carraway, un joven graduado de Yale que llega a Nueva York. Se muda al West Egg, un vecindario repleto de nuevos ricos y su vecino es quizá uno de los más extravagantes y adinerados: Jay Gatsby, un joven que da enormes fiestas todos los fines de semana y de quien nadie sabe quién es, de dónde viene o qué ha sido de su vida pasada. Sólo se contentan con ir a sus fastuosas fiestas.

Nick es primo de Daisy Buchanan y ésta lo invita a pasar un día con ella en su casa. Daisy vive junto a su gatsby1esposo Tom Buchanan en East Egg y su casa está justamente frente a la de Gatsby, separados por el agua. Allí Nick conoce a Jordan Baker y la hija de Daisy. Después llega a la casa de Nick una invitación a la fiesta de Gatsby, él asiste y se encuentra con Gatsby. También ve a Jordan, a quien Gatsby llama durante la fiesta para charlar. Jordan le cuenta a Nick que Gatsby quiere ver a Daisy y concertan un día en el cual Daisy llegará a casa de Nick y Gatsby está allí para verla.

Lo que pasó entre Daisy y Gatsby es que ellos se habían conocido hacía cinco años y se enamoraron, sin embargo Gatsby tuvo que partir. Daisy entonces se comprometió y casó con Tom Buchanan, un adinerado ex atleta y mejor partido que Gatsby (pues este no tenía nada de dinero cuando conoció a Daisy). Pero Gatsby regresa cinco años después, compró una mansión frente a la de Daisy pero en West Egg y cada tarde sale a ver la luz verde que se encuentra en la casa de Daisy.

Daisy y Gatsby vuelven a verse e inician un pequeño romance a escondidas de Tom y bajo la mirada de Jordan y principalmente Nick (el pobre siempre está allí de mal tercio). A todo esto, Tom tiene una amante,Myrtley, la esposa de George Wilson, dueño de un taller mecánico donde Tom asiste seguido.

Pero un día todo explota. Porque Tom se da cuenta de la relación de Gatsby y Daisy. Gatsby insiste en que Daisy sólo lo ama a él y que siempre ha sido así, pero ella es incapaz de aceptar eso. Tom revela partes del oscuro pasado de Gatsby y Daisy queda completamente confundida sobre qué hacer.


Después de Jane Eyre y Cumbres Borrascosas, jamás me había sentido una conexión tan profunda con un libro como con El Gran Gatsby, Gatsby me partió el corazón y me identificó en niveles casi espirituales (sí, así de intenso fue su impacto en mí).

La belleza de la narración. Oh por Dios, ¡qué narración! A pesar de su extensión (porque es muy corto), en su brevedad muestra una maestría increíble al momento de describir imágenes, sensaciones y personajes, cada frase que Fitzgerald colocó a lo largo del libro tuvo un efecto intenso, hipnótico. Sentí ese calor insoportable del cual Daisy siempre se quejaba, o la brisa que movía las cortinas del salón, la grandeza de las fiestas y hasta el dolor que Gatsby guardaba. Al principio me pareció esto pesado, pero después fue eso lo que más me encantaba.

He leído que lo más difícil de El Gran Gatsby es conectar con alguno de los personajes, porque no todos llegan a caer bien. En mi caso no fue tanto así, sino que me costó conocer los personajes hasta bien entrada la obra.  Nick, Jordan, Tom y Myrtle los descubrí rápidamente, sin problemas (hasta simpaticé con Jordan por su simpleza y que era tan relajada) pero Daisy y Gatsby fue todo un laberinto para mí. Saber quien era Daisy, si amaba o no a Gatsby o porque actuaba fue mi mayor reto. Y casi al final encontré esta frase:

“Y todo el tiempo algo dentro de ella clamaba por una decisión. Quería que su vida quedara definida ahora, ya mismo; y la decisión debía tomarse por medio de alguna fuerza”.

Es que allí grita DAISY DAISY DAISY DAISY. Esto es Daisy Buchanan para mí. Alguien que buscaba vivir con todo resuelto, dejando de lado todo y todos los demás. Justamente como su esposo, Tom. A Daisy no le importaba lo que la rodeaba, sino que ella misma y Tom es el reflejo de ella.

Recuerdo estar hablando con mi hermano respecto a que movió a Gatsby a actuar como lo hacía… Según él, Gatsby actuó por amor y el amor que tenía por Daisy era verdadero. Tal vez esto sea cierto, era amor verdadero pero sólo de Gatsby a Daisy, porque ella nada que ver y eso es lo que desbalancea este amor verdadero. El problema es que Gatsby no aprendió a perder y buscó en el poder y la riqueza excusas para atraer de regreso a Daisy, pero ya era tarde. La tuvo un momento, pero un momento no es suficiente. Incluso leyendo un poema hace poco encontré un verso  de Raúl Contreras que me recordó a Gatsby:

“Quietud… para ignorar que mi tristeza

es la alegría que arribó muy tarde”. 

No me molestó el final (cosa que a mi hermano no le gustó), sino que fue lo que más me gustó porque fue inesperado y tan bien pensado y ejecutado, es como si Fitzgerald sabía exactamente que reacciones provocar y construyó alrededor de eso uno de los mejores finales que he leído. Puede parecer frustrante al principio el saber como termina todo, pero creo que era lo mejor y lo que hizo más emblemático este libro para mí. Además, siendo un poco cruel, Gatsby solo tenía dos opciones: morir o superar a Daisy. Y creo que ya sabemos cual era la opción más fácil.

Discutí también con mi amiga sobre este libro y concluimos que en cierto sentido Gatsby es como un Heathcliff más realista. La idea del héroe villanizado que deja a la joven, sin embargo vuelve y encuentra que ella ya tiene su vida resualta con otro… y aún así queda la mínima esperanza de volver a tenerla con la única (pero poderosa) excusa de haber sido su primer amor, el que ha marcado su vida. Pero a veces marcar la vida de alguien no es suficiente. Y Gatsby prueba eso.

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Mi edición 🙂