RESEÑA: Agnes Grey, de Anne Brontë

“Aunque las riquezas tenían sus encantos, la pobreza no encerraba ningún terror para una joven sin experiencia como yo” –Agnes Grey.

Mi experiencia con Agnes Grey inició un año antes de leerlo. Siempre he admirado el estilo de Charlotte Brontë (a quien considero una de mis escritoras favoritas) y la intensidad de Emily Brontë. Luego de leer a Charlotte y Emily quedé con ansias de más, ansias de introducirme en el mundo y la forma de pensar de cada una y obviamente Anne Brontë era la que faltaba para cumplir este deseo. Me costó encontrar una edición en español buena en ePub, y un par de días luego de descargado comencé a leerlo, pero la edición tenía un prólogo de ¡80 páginas!

Por supuesto que el prólogo, a pesar de su extensión, fue un excelente preámbulo para poder muchísimos aspectos de Agnes Grey, pues hablaba sobre el contexto de la época, la vida de las institutrices y, lo que más me encantó, sobre el porqué esa “explosión” de novelas que tenían como protagonista a una institutriz.


Agnes Grey es la hija de un párroco que tiene muy pocos ingresos y de una antigua dama de sociedad que renunció a todos sus lujos para casarse. La familia entra en una crisis económica y como no saben cómo hacer para mantenerse buscan la austeridad y las restricciones como única forma de sobrevivir. Entonces Agnes, que ya tenía una edad apropiada y una buena educación se propone buscar trabajo como institutriz, a lo que su madre y su hermana se niegan porque aún la ven como una niña frágil. No resignándose a esto, Agnes busca trabajo hasta que consigue ser la institutriz de una adinerada familia, los Bloomfield. Los niños Bloomfield son terriblemente malcriados y consentidos, e incluso uno de ellos, Tom, gusta de torturar animales. Agnes no se siente cómoda con los niños ni con los padres, que siempre justifican las acciones de sus hijos. Pronto Agnes deja a los Bloomfield y regresa a su casa.

Tiempo después encuentra otro puesto en una familia más adinerada, los Murray. Agnes llega a ser la institutriz de dos jóvenes, Matilda y Rosalie. Matilda es muy independiente y prefiere pasar con sus caballos y en el campo, en cambio Rosalie es muy refinada y orgullosa, gusta de tener todos los hombres tras de ella y toma a Agnes como su confidente. En su estancia con los Murray, Agnes conoce a Mr. Weston, un párroco de las cercanías, muy inteligente, amable y tranquilo, y Agnes comienza a sentirse atraída, pero muchos obstáculos, entre ellos Rosalie y la familia Grey, antes que ellos puedan estar juntos.


Lo que a mí me sorprende de este libro es que sea tan poco conocido cuando es tan bueno, manteniéndose al nivel de Jane Eyre o Cumbres Borrascosas. Tal vez con el que más comparte similitudes es con Jane Eyre por el tema de las institutrices, pero Agnes es mucho más real y cruel en cierto sentido respecto a la vida de una institutriz. Vemos una jovencita que a pesar de tener una buena educación y modales no encuentra su lugar en las familias a las que presta su servicio: no puede llevarse con los criados y empleados de la casa porque su educación se lo impide, pero tampoco puede interactuar libremente con los miembros de la familia porque su pobreza y el simple hecho de tener un empleo la vuelve inferior a ellos. Está justo en el medio, muy superior para unos, muy inferior para los otros. 

Los niños también juegan un papel importante, porque este libro rompió mi imagen de los niños angelicales del siglo XIX. Agnes pensaba más o menos lo mismo que yo, sin embargo, al estar encargada de corregir a los niños se da cuenta que la poca atención de los padres y los excesivos mimos han hecho de los niños seres superficiales y crueles: Tom gusta de maltratar animales, Matilda se comporta como un hombre, Rosalinda gusta de coquetear descaradamente con cualquier hombre… y Agnes no puede intervenir en esto, solo limitarse a brindar conocimientos meramente académicos.

Me gusta que la narración no precipita los hechos, todo sucede despacio, lleva un orden y es como si todo ocurriera justo cuando debe. Al principio, respecto a la relación entre el Sr. Weston y Agnes, pensé que todo sería muy predecible, pero al llegar al final me sorprendí con el giro que dio todo, que a pesar de ser sorprendente, fue realista y no lo sentí forzado. Me encantó la forma tan simple en la que Agnes comienza a enamorarse del Sr. Weston, y me queda grabada la frase que dice ella cuando comienza a darse cuenta de sus sentimientos “No es al hombre, sino su bondad, lo que amo”, pues contrasta la idea de amor de Agnes (quien busca la superioridad de espíritu, la buena voluntad y la sensatez en un hombre) con la idea de amor de Rosalinda (que tiene la idea romántica del héroe oscuro y apasionado, pero también del caballero adinerado que complacerá todos sus caprichos).

A mí me parece que Agnes Grey es muy recomendable para conocer otro aspecto de las vidas de las mujeres en el siglo XIX, así como también para identificar los estilos de cada una de las hermanas Brontë. Me molesta que esta novela sea prácticamente desconocida cuando tiene la misma fuerza que Cumbres Borrascosas y la misma pasión que Jane Eyre, y que la pobre Anne siga siendo opacada por sus hermanas. De Anne Brontë espero leer pronto su otra novela, La Inquilina de Wildfell Hall, y terminar las otras novelas de Charlotte Brontë.

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RESEÑA: La Casa del Páramo, de Elizabeth Gaskell

“Mientras te veo no me siento en un sueño, sino en algún paraíso terreno”

 

LACASADELPARAMOLa Casa del Páramo, fue publicada en 1850 bajo el título de The Moorland Cottage.

Es tan difícil encontrar versiones gratuitas (y legales, por supuesto) de Ebooks de Elizabeth Gaskell en español. Luego de haberme dado por vencida en encontrar cualquiera de sus libros en mi país o de comprar los libros online (no he encontrado un sitio confiable, barato y que tenga buenas ediciones), empecé mi búsqueda de Ebooks (Dios bendiga los ePUB) y sólo había encontrado tres de sus novelas: Los Amores de Sylvia, Norte y Sur y La Casa del Páramo (pero ya encontré los demás, así que me esperan buenas lecturas).


 

 

La historia transcurre en una pequeña casa de campo entre los páramos donde vive la Señora Browne y sus hijos Edward y Maggie. Han pasado la mayor parte de su vida en su casa, sin relacionarse con las demás personas de la región, sobre todo desde que el Señor Browne murió. Los niños crecen siendo criados de distintas maneras: mientras que a Maggie se le imponen múltiples labores domésticas, a Edward se le permite pasar ocioso todo lo que quiera y disponer de su hermana para que le sirva.

En esa región está también la acaudalada familia Buxton, quienes invitan a cenar a los Browne y poco apoco toman cariño por Maggie. El Señor Buxton desea la amistad de su sobrina Erminia con Maggie y espera que su hijo Frank pueda ser un ejemplo para el rebelde Edward. La Señora Buxton toma especial cariño por Maggie y la instruye en virtudes de paciencia, tolerancia y amor. COTTAGE

Con la muerte de la Señora Buxton, la novela nos adelanta en años y presenta dos problemas: el primero es que el Señor Buxton descubre que Edward ha usado su identidad ilegalmente, llevándolo a perseguirlo con la policía; y el segundo es que Frank y Maggie se han enamorado. El Señor Buxton, muy a pesar del cariño que tiene por Maggie, se niega rotundamente a esta unión por miedo a que la reputación de su hijo se vea afectada. Para evitar el matrimonio le ofrece a Maggie la oportunidad de no entregar a la policía a Edward siempre y cuando ella se niegue a casar con Frank. Maggie se opone y le propone que ella partirá a América con Edward y regresará luego de una temporada, y si el amor de Frank aún sigue intacto ella se casará con él, de lo contrario el compromiso se rompe.

Pero sucede que el barco en el que Edward y Maggie iban rumbo a América se incendia y Edward fallece, pero Frank estaba en ese barco y rescata a Maggie y regresan a casarse.

 


Hay que aclarar algo: la novela destila amor y virtudes a montón. Porque sinceramente hubo un momento en donde sólo quería golpear a Maggie y decirle que dejara de ser tan paciente con los que la rodeaban pero luego me recordaba que dentro del contexto en el que se mueve la novela la paciencia, tolerancia y la sumisión eran valores apreciados en las jóvenes. Aunque salté de alegría cuando Maggie se negó a dejar a Frank, fue como si al fin ella tomara las riendas de su vida.

De Edward y la Señora Browne no puedo decir más que están tan bien hechos que es imposible no odiarlos, son como una sola persona, destinados a odiar y hacer miserable la vida de Maggie, pero lo hacen tan bien que yo sentía que era la afectada y me dolía más a mí que a Maggie.

La relación de Maggie y Frank es algo que destaco, pues al principio yo me imaginaba algo tan cursi y romántico (conociendo a Maggie, que más esperar), pero ¡no! porque ellos tenían una relación muy realista y no se la pasaban diciéndose cuanto se amaban y cómo vivirían felices por siempre en cada ocasión que estaban juntos, sino que hablaban de cosas triviales y simples y aún así se sentía el amor entre ellos.

El final tomó un giro inesperado con eso del barco incendiado y la muerte de Edward (primera vez que me alegro de que alguien se muera y no me arrepiento de decirlo), todo sucedió tan rápido que yo no entendía. Quizá eso sea lo único negativo, el final es demasiado apresurado.

La Casa del Páramo me dejó una buena impresión en general, Elizabeth Gaskell es una de mis autoras favoritas y mis expectativas con ella siempre son altas y la suerte es que nunca deja de impresionarme.

RESEÑA: Los Amores de Sylvia, de Elizabeth Gaskell

“El amor era una vanidad, una cosa mundana de la que no había que hablar, y en la que tampoco había que pensar” –Capítulo 11

 

Esta es la segunda novela que leo de Elizabeth Gaskell, y extrañamente es mi favorita a pesar del megadrama que significa leerla. Por ser una de esas joyas desconocidas en las librerías de mi país no pude conseguir ninguna edición en físico, pero Apolo, mi eReader me sacó del apuro y lo pude leer. Y decir que a pesar de leerla sin ganas al principio, luego LITERALMENTE no la pude soltar.


 

La historia habla de Sylvia, una joven cuya falta de educación, testarudez y apasionados sentimientos la llevan inevitablemente a sufrir.  Sylvia vive en un pueblo donde la principal fuente de los-amores-de-sylvia-9788439722359economía para las familias es la caza de ballenas, que obliga a la mayoría de los hombres a irse al Ártico a trabajar. Cuando la temporada de caza había terminado y los hombres regresaron al pueblo, Sylvia conoce al primo de su amiga Molly, el arponero Charles Kinraid. Poco a poco, con el trato y la conversación, se enamoran, sin embargo Kinraid debe partir para la temporada de ballenas, pero parte prometiéndole a Sylvia de casarse con ella a su regreso. Paralelamente a esto encontramos la relación de Sylvia con su primo Philip Hepburn. Éste se encuentra perdidamente enamorado de Sylvia, hace planes para poder casarse con ella y afortunadamente cuenta con el apoyo de la madre de Sylvia. El gran problema es que Sylvia no lo ama, todos sus afectos están dedicados a Kinraid.

Para la suerte de Philip y la desgracia de Sylvia, a Kinraid lo capturan los oficiales del rey para servicio obligatorio a la corona. Philip vio como se llevaban a Kinraid y hasta hizo promesa de transmitirle el mensaje de Kinraid a Sylvia: él volvería por ella, se casarían y que por favor lo esperara, él no le fallaría. Sin embargo, Philip se calla todo esto.  Rumores aparecen de la “supuesta”  muerte de Kinraid, hundiendo más a Philip en sus mentiras a Sylvia, quien por supuesto está más desconsolada y desesperada que nunca. Para acarrear más desdicha, el padre de Sylvia se mete en serios problemas, al punto que es apresado y ejecutado. Al no tener más a su padre, estando su madre enferma y perdiendo la granja donde tantos días había sido feliz, a Sylvia no le queda más que recurrir a Philip y casarse con él, meramente por interés.

Philip, quien ve a Sylvia como una diosa, obviamente piensa que su matrimonio es la máxima felicidad obtenida. Su vida prácticamente era perfecta: se había vuelto rico, tenía buenas relaciones con los demás y la esposa que tanto soñaba que pronto le dio un bebé. Pero un día Kinraid volvió por Sylvia… desbaratando todo. Kinraid le contó todo a ésta, quien destrozada le dijo las peores palabras e insultos posibles al débil Hepburn. Desconsolado, este huye. Kinraid se va también, y luego Sylvia se entera que él se casa. Philip se enlista al ejército y hasta le salva la vida a Kinraid, su enemigo. Todo termina cuando Philip muere en brazos de Sylvia, quien regresó disfrazado de vagabundo solo para poder ver de lejos a su hija y esposa. Por salvar a su hija que cae de un acantilado, se golpea de muerte y es entonces cuando todo el pueblo se entera quien era él. Sylvia le pide perdón en el lecho de muerte, él también a ella y finalmente muere. La historia concluye con que Sylvia murió tiempo después, su hija se casó con un americano y se fue a EEUU.


 

Lo que más me pareció triste fue ver como la vida le cambia en un segundo a Sylvia. Ella pasó de ser una niña alegre, lozana y feliz, que compartía su tiempo en trivialidades y la vida familiar, que dedicaba su vida a pasear por el campo y ayudar en casa a convertirse en una mujer desdichada, amargada y nostálgica, sin ninguna aspiración para su vida. Eso es horrible, pero es también consecuencia de las decisiones que tomamos. Desde el momento que se presentó Kinraid supe que habría problemas y que él no era conveniente para Sylvia, pero ¡baaaaaam! se enamoran.  Es como si todo el destino confabulara contra Sylvia y que todos los que la rodearan de una u otra manera fueran utilizados para destruirle su vida.

Incluso Elizabeth Gaskell alguna vez dijo que Los Amores de Sylvia era “la historia más triste que yo haya escrito”.

Mrs. Gaskell

Philip, a pesar de ser tan débil y frágil fue mi personaje favorito, porque él demuestra como sus intenciones a pesar de ser buenas eran llevadas por la obsesión casi psicópata por Sylvia, pero al final enfrentó todos sus errores y los aceptó de buena gana.  Me dejó impactada cuando él reconoció haber puesto por encima de Dios a Sylvia, convirtiéndola en su objeto máximo de adoración.

Ya había leído otra novela de Elizabeth Gaskell, Norte y Sur, y como siempre ella no me decepciona por ningún motivo en cuanto a estructura, descripciones, diálogos o narración (ni hablar de los maravillosos títulos de cada capítulo), aún no comprendo cómo es que ella es aún tan desconocida en medio de la literatura inglesa del siglo XIX, ella está a la altura de grandes escritoras como Austen y las Brontës.

Para lecturas plagadas de emociones, nada mejor ésta, recomendable al cien por ciento.